Nuestro objetivo como comunidad Bet Emet.
La Comunidad Bet Emet tienen como objetivo la educación de personas y familias, que voluntariamente han decidido cambiar sus vidas hacia una cultura de moral y ética, de honor y respeto, de justicia e integridad hebrea, fundamentada en los mandamientos de la Torá que el Eterno Elohim de Israel dio a Su pueblo en el Monte Sinaí.
Para eso, la Comunidad Bet Emet trabaja continuamente no solo en dar las enseñanzas correspondientes, sino también para crear y mantener un ambiente social sano dentro del cual las familias y personas individuales puedan caminar hacia el objetivo, de una manera voluntaria.
Al mencionar la voluntad, nos referimos al elemento más importante y sagrado del alma de una persona, la cual debe desarrollarse y fortalecerse para que verdaderamente exista un crecimiento espiritual verídico. Para que esto sea una realidad, la persona debe estar en un ambiente de libertad, un ambiente donde se respete su labor espiritual personal y así el paso hacia adelante sea solamente por la voluntad personal; de esa forma, cada escalón que lo aproxima hacia su objetivo será un logro y no el resultado de la presión social o la manipulación de un demagogo disfrazado de maestro.
• En una comunidad como la nuestra, donde se reconoce y respeta la relación personal que cada persona tiene con el Eterno, se crea un ambiente.
• ideal para cumplir el mandamiento: amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Pues, somos conscientes que cada uno de nosotros tenemos algo con lo que debemos trabajar, día con día, en nuestro crecimiento espiritual, en nuestro aproximamiento a la Plenitud Manifestada del Eterno: el Mashiaj; que cada uno de nuestros compañeros y amigos de la comunidad solo son medios que el Eterno utiliza para tratar con nuestra vida.
• Por lo tanto, cada situación en nuestro compartir dentro de la comunidad, por muy duro que parezca, es tratado e identificado como una prueba del Eterno para con cada uno de nosotros, una situación que debemos aprovechar para crecer espiritualmente, porque solo así hacemos de nuestra comunidad un huerto donde juntos cultivemos los más grandes y hermosos frutos, como lo son: la paciencia, la tolerancia, el amor, la benignidad, el respeto, el honor, el dominio propio y la amistad, así como también la justicia y la paz, que inician y se sustentan cuando cada uno vivimos armoniosamente con las leyes que rigen el universo: las mitzvot [los mandamientos].